U7 Escritura del Tercer Acto U7

7.1 La resolución

El tercer acto (Syd Field, 2005) es la unidad de acción dramática enmarcada en el contexto dramático conocido como resolución, que empieza en el segundo nudo de la trama y se prolonga hasta el final del guión. La resolución debe estar anclada al planteamiento, es decir, corresponder lógicamente aclarando cómo el protagonista consigue o no, el objetivo que con su acción dramática ha tratado de alcanzar a lo largo del guión.

Según explica Drew Yanno en su libro The third act, writing a great ending to your screenplay (2006) el segundo acto estuvo lleno de obstáculo que el protagonista debió sortear y en el tercero,  debe enfrentarse a uno mucho más difícil de sortear que todos los anteriores, un obstáculo que bien puede representar el mayor miedo del protagonista o uno que se haya ido sugiriendo a lo largo de los actos anteriores y que en el tercero resulta inevitable encarar.

En un guión en tres actos el mayor obstáculo del protagonista debe presentarse justo antes del final y para que el acto sea dramáticamente sólido, es necesario que al igual que las escenas, las secuencia y los primeros dos actos, el tercer acto tenga una estructura interna que comprenda tres etapas: planteamiento, confrontación y resolución.

El planteamiento de lo que será la confrontación final (Córdoba, 2008) comienza con la crisis, en la que el protagonista, empujado por el segundo nudo argumental, debe hacer un último esfuerzo para conseguir su objetivo, y es necesario para construir una tensión dramática que haga emocionante el trayecto hacia el clímax. El escritor debe preparar el camino, dibujarlo, esbozarlo con hechos concretos que vayan escalando el interés en conocer qué va a pasar, definir como se prepara el personaje para lo que viene, describir acciones o diálogos que “le echen leña al fuego”, que impulsen hacia adelante lo que parece inevitable, inminente. 

La confrontación final supone el clímax de la historia, el momento de máxima tensión dramática, la prueba final que enfrenta el protagonista para alcanzar su objetivo, donde se lleva al extremo la tensión entre el protagonista y su antagonista, entre la necesidad dramática del protagonista y las fuerzas que se opongan a que el protagonista la satisfaga.

Finalmente, viene la exposición del resultado de la confrontación final, la definición de quien ganó la batalla, a favor de quién y en qué términos se decantó la balanza, la definición de qué pasó con el protagonista y su necesidad dramática, si alcanzó o no su objetivo y en qué términos ocurrió; y al respecto es importante considerar que es necesario tratar de que el desenlace no sea obvio, lo que naturalmente espera el lector, sino que sea sorprendente.

7.1.1 El cambio en los personajes

Los personajes se encuentran en movimiento constante realizando acciones para alcanzar sus objetivos, en muchas ocasiones interactuando con otros personajes o con el medio en donde viven y sus experiencias en un entorno determinado, tienen inevitablemente alguna consecuencia, producen en ellos alguna reacción, algún cambio en su carácter, en su actitud ante la vida y/o en su forma de percibir el mundo.

En el tercer acto, después del clímax (Córdoba, 2008) se establece una nueva armonía para los personajes, rota con el detonante y justamente el cambio en el protagonista sirve para acentuar ese nuevo estado de las cosas. Por lo tanto es necesario que el guión muestre claramente cómo el personaje y su situación pasan de un estado X en el primer acto a un estado Y en el tercero, como inician con unas características determinadas y terminan presentando otras distintas.

Es conveniente que el cambio no ocurra de pronto de manera inexplicable en la última escena del guión, pues una persona no cambia su carácter, su actitud ante la vida y/o su forma de percibir el mundo por arte de magia, sino a través de la experiencia, a través de sus vivencias; por lo cual es necesario que el cambio se construya poco a poco a lo largo de los tres actos, a través de acciones concretas que impacten emocionalmente al personaje y nos muestren como gradualmente van cambiando las decisiones que toma, como van cambiando sus respuestas emocionales ante un mismo tipo de situaciones.


7.2 Redacción del tercer acto
Se dice que el final es lo más difícil de escribir (Córdoba, 2008), quizás porque nosotros mismos sabemos cómo comenzó nuestra vida y cómo es su actualidad, pero desconocemos nuestro final, lo que carga a ese momento de un status de revelación importante; lo cual ocurre de la misma manera en el cine, que está lleno de buenos comienzos y no tanto de buenos terceros actos, y por ello, cuando hay un buen final, lo más probable es que mejore toda la película.

El tercer acto o resolución es una unidad de acción dramática que empieza en el segundo nudo de la trama y se prolonga hasta el final del guión y al igual que se hizo con el primero y segundo acto, la escritura del tercero empieza por dedicarle tiempo al proceso mental de imaginarlo, de valorar opciones, de proponer un orden progresivo de las acciones identificando el planteamiento de la confrontación final, la confrontación final y su resultado; para posteriormente probar la funcionalidad de las ideas haciendo uso de escaletas, hacer los ajustes pertinentes y finalmente, redactar las escenas del acto.

En el trabajo de preparación del guión se definió una estructura y se dibujó el paradigma de la historia, lo cual ha servido como guía durante todo el proceso de escritura y en este momento es necesario preguntarse si el final que se definió al principio sigue funcionando, si sigue siendo lógico y eficaz, si es necesario ajustarlo o cambiarlo totalmente como consecuencia de los cambios realizados en los dos primeros actos.

Cuando se prepare el tercer acto, es conveniente empezar por definir el clímax, los términos generales de la confrontación final, pues será una guía durante el proceso haciendo más fácil describir el camino que lleve al protagonista a ese punto; por ello es indispensable tener claro (Syd Field, 2005) cuál es la resolución de la historia, qué le pasa al protagonista, cómo cambian su carácter, su actitud ante la vida y/o su forma de percibir el mundo, vive o muere, triunfa o fracasa, se casa o se divorcia, recupera su mercancía robada o no, vuelve a conquistar el título de campeón mundial de los pesos pesados o realiza una audición frente al tribunal de admisión.

Teniendo claros los términos generales de la resolución y todas las escenas representadas en escaletas es necesario probar diferentes formas de acomodarlas hasta encontrar el orden que resulte más lógico e interesante, para posteriormente iniciar el proceso de redacción, en el cual el escritor deberá dejarse llevar y probar todas las ideas que vengan a su mente, no discriminar nada, dejar que fluyan las ideas y escribirla, pues sólo probando sabrá si funcionan o no.

Mientras se crean las escenas, el escritor (Syd Field, 2005) se dará cuenta de que conecta automáticamente y se sentirá cómodo con la escritura, la disciplina y la línea argumental; aunque seguirá sin saber si está funcionando o no, porque no podrá ver nada, pero en esta etapa las cosas funcionarán a pesar de sus dudas o inseguridades. Por ello es necesario limitarse a escribir, confiar en el proceso, poner por escrito sus ideas escena a escena, página a página, con el único objetivo es concluir con la escritura del tercer acto, que ya más tarde llegará la oportunidad de analizar y corregir, pues como afirma Drew Yanno (2006) “Se dice que el proceso de escritura de un guión consiste en tomar decisiones, así como también se dice que uno encuentra que decisiones funcionan, a través de probar y descubrir qué decisiones no funcionan.”


Es muy importante tener presente que la clave de un buen tercer acto se encuentra en aclarar satisfactoriamente las incógnitas planteadas en el planteamiento y que el paradigma que describe la línea argumental de la historia que se desea narrar, será la guía que oriente los pasos del guionista a lo largo del proceso de escritura del tercer acto. Por otra parte, es necesario mostrar a través de hechos concretos en el marco de situaciones concretas, como cambia el protagonista, describir visualmente como cambia el protagonista, teniendo como referente las actitudes del personaje expresadas en acciones o diálogos en el primer acto.
Es también necesario que las tres etapas del acto se redacten de forma progresiva, es decir, empezar con la descripción de las acciones en las cuales se plantea lo que será la confrontación final, es decir, acciones o diálogos que sugieran como se preparan los personajes para lo que viene, acciones que impulsen el avance hacia lo que es inevitable: la siguiente etapa, para describir posteriormente la confrontación final donde choquen las necesidades dramáticas del protagonista y el antagonista, así como  el resultado de la confrontación final.

Habiendo concluido la escritura del tercer acto, estará listo el primer borrador de el guión, sin embargo estará lejos de ser una obra terminada. Aún quedará mucho trabajo por hacer con las dos terceras partes restantes del proceso de escritura, el análisis y reescritura corrigiendo las fallas que se hayan detectado.

Referencias
Córdoba, Elbio. (2008) Taller de guión para cine y televisión. Recuperado  en Agosto, 10 de 2011, de: http://libromanual.blogspot.com/2009/12/taller-de-guion-para-cine-y-television.html
Fernández Diez, Federico. (2005) El libro del guión. Díaz de Santos-Fundación Universitaria Iberoamericana.
Field, Syd. (2005) El manual del guionista. Plot.
Yanno, Drew. (2006). The third act, writing a great ending to your screenplay. Continuum.
Last modified: Monday, 30 April 2012, 9:55 AM