U4 El Personaje Cinematográfico U4

4.1 Personaje y acción dramática
De acuerdo con Syd Field (2005), los filósofos afirman que la vida de un hombre se mide en términos de la suma total de sus acciones, que nuestras vidas se “miden” por lo que realizamos o no realizamos durante el tiempo que duran, que vivir es realizar acciones, hacer cosas y por ello, un buen personaje es el corazón, el alma y el sistema nervioso de un guión, sin personaje no hay acción, sin acción no hay conflicto; sin conflicto no hay historia; sin historia no hay guión.
Frank Baiz Quevedo señala que un guión es un espectáculo de visiones distintas, de búsquedas diversas y/o contrarias, de verdades contrapuestas, cada una de ellas trazadas por personajes, que los personajes, en realidad, no existen sólo en sí mismos, sino en función de interacciones, de contrastes dinámicos, es decir,  que hay buenos porque hay malos y que las motivaciones, metas y la visión de las cosas de los personajes, es lo que le da sentido a su presencia en la obra dramática.
En ese sentido, Roberta Marie Munroe (2009) opina que es sencillo crear un personaje, que el guionista sólo tiene que responder qué quieren, de quién o dónde quieren conseguirlo, cómo lo consiguen o no lo consiguen, por qué lo quieren y que precio están dispuestos a pagar para conseguirlo, además de responder que apariencia tiene, pues el vestuario es una importante fuente de información acerca de la personalidad y la posición socioeconómica del personaje. Y ahora bien, en consecuencia con el principio de que el personaje es lo que hace, se reconocen cuatro elementos como componentes necesarios para que los personajes sean funcionales al guión (Syd Field, 2005): la necesidad dramática, el punto de vista, el cambio y la actitud.

 

Necesidad dramática
Se define como necesidad dramática aquello que el personaje quiere obtener o lograr en el transcurso del guión y es indispensable que se tenga bien definida, pues será el motor de las acciones del personaje, será en función de esa necesidad dramática que se le presenten obstáculos para alcanzar su objetivo y entonces la historia pasa a ser la de un personaje superando (o no) todos los obstáculos para satisfacer su necesidad dramática, lo cual le brindará a la historia un conflicto, entendido como una confrontación entre fuerzas opuestas, le brindará tensión dramática, ingrediente importante para que un guión sea interesante.
Punto de vista
El punto de vista es la forma en la que el personaje ve el mundo, las ideas que tiene en torno a lo que es justo o injusto, positivo o negativo, los valores a partir de los cuales actúa. Y en ese sentido, Syd Field (2005) señala que todo buen personaje debe ser la dramatización de un punto de vista sólido y bien definido, que un buen personaje debe actuar siempre a partir de sus principios, de sus valores, de su punto de vista, y ofrece un par de ejemplo que resultan muy claros para explicar el concepto: “Un amigo mío es vegetariano; con ello expresa su punto de vista. Otra amiga acude a las marchas contra las armas nucleares, y dedica mucho tiempo y dinero a defender su causa. Con ello expresa un punto de vista.”
El cambio
Los personajes se encuentran en movimiento constante realizando acciones para alcanzar sus objetivos, y su interacción con el entorno y con otros personajes tiene inevitablemente alguna consecuencia, producen en ellos alguna reacción que puede manifestarse como un cambio en su carácter, en su actitud ante la vida, en su forma de percibir el mundo o en sus intensiones con respecto a su objetivo.
La actitud
La actitud es la disposición de ánimo que de forma general manifiesta el personaje y puede ser por ejemplo crítica o ingenua, de superioridad o de inferioridad, pesimista u optimista, persuasiva o autoritaria, tolerante o intolerante, pacífica o amenazadora.
Ahora bien, es muy importante que el escritor conciba al diálogo como una acción, para que de esa forma, al igual que el resto de las acciones, el diálogo tenga sentido en consecuencia con la necesidad dramática, el punto de vista y la actitud del personaje. Y en ese sentido Córdoba (2008) señala que “En la casi absoluta mayoría de los casos, el diálogo depende de cada personaje, de sus necesidades, expectativas y sueños y, por supuesto, se supone que debería corresponder con su edad, su nivel social, cultural y emotivo. Es evidente que para lograr un buen diálogo es fundamental conocer bien al personaje, saber qué léxico y jerga emplea, y cómo responde ante cada situación.”
El dialogo es vehículo es una herramienta que el personaje utiliza consciente o inconscientemente para alcanzar sus objetivos, pero también puede ser una ventana para que el personaje revele, aunque se de forma involuntaria, lo que tiene en su interior, y en ese sentido es que se dice que el dialogo (Baiz Quevedo) es como un "iceberg", que sólo revela parte de la intención del personaje y por ello suele valer más por lo que oculta, que por lo que revela, por ello lo importante no son en sí las palabras que pronuncia el personaje, sino lo que se comunica.
Como se mencionó anteriormente, los relatos tratan acerca de personajes que hacen cosas en medio de determinadas situaciones y por lo tanto de vital importancia en la construcción de un guión, pues finalmente, los lectores de un guión y posteriormente los espectadores de la película experimentarán emociones, se sentirán conmovidos y tomarán una posición con respecto a los hechos que se narran, a partir de las acciones que realicen los personajes, a partir de la forma en que actúen con respecto a los demás personajes, a su objetivo y su entorno.

 

4.2 Tipos de personajes
Destacando su función dentro del relato los personajes, algunos autores proponen categorías como las siguientes (tomado de Melanie Anne Phillips y Chris Huntley, citado por Baiz Quevedo):

Arquetipo
Elemento de acción
Elemento de decisión
protagonista
Persigue un fin
Urge a otros personajes a alcanzar la meta
Antagonista
Intenta prevenir o evitar que el protagonista alcance la meta
Urge a otros personajes a reconsiderar el intento por alcanzar la meta
Guardia
Ayuda en la consecución de la meta
Actúa de acuerdo con la Conciencia, representando la moralidad del autor
Coantagonista
Obstruye los esfuerzos porque se alcance la meta
Representa la tentación hacia un curso equivocado de la acción en relación con la consecución de la meta.
Razón
Actúa calmada y controladamente
Decide con base en la fría lógica.
Emoción
Actúa frenética o descontroladamente
Obedece a los sentimientos, sin atender todos los aspectos prácticos.
Apoyo
Da apoyo y coraje en la consecución de la meta
Acude a la fe.
Escéptico
Actúa en forma opositora
Descree y pone en duda.

 

Por su parte, Edward Marbley (citado por Córdoba, 2008) hizo una división general de los personajes del cine clásico norteamericano en Protagonista, Objetivo, Antagonista u Obstáculos, y Ayudante, definidos de la siguiente manera:
Protagonista: es el personaje principal de la historia, el hilo conductor que mueve el relato hacia delante de principio a fin, el personaje que busca resolver el conflicto principal de la historia.
Objetivo: es el personaje sobre quien recae el beneficio de la acción del protagonista, que puede ser alguien o algo, como por ejemplo un pariente o amigo del protagonista, un pueblo, una institución, o el protagonista mismo, claro.
Antagonista: es el personaje que encarna la oposición a que el protagonista alcance su objetivo. Tiene el mismo peso dramático que el protagonista aunque no sea desarrollado con la misma profundidad. Cuando sus acciones provocan el inicio de las acciones del protagonista se le llama también “Catalizador”.
Auxiliar: es el personaje que funciona como ayudante permanente u ocasional del protagonista en la consecución de sus objetivos.
Ahora bien, Córdoba (2008) señala que el personaje de la narrativa cinematográfica clásica,  tiene una motivación respecto de acontecimientos ante los que reacciona según su biografía, necesidades y objetivos, dentro de su sociedad o ámbito, y eso es lo que genera la estructura en tres actos, separados por los momentos de motivación y objetivo, y como alternativa recupera otros modelos propuestos originalmente por Francis Vanoye , entre los cuales destacan:
El personaje problemático, que está generalmente en crisis, inmerso en las situaciones, soporta los hechos sin ejercitar una voluntad muy precisa y no tiene claros su objetivo ni su motivación. Actúa poco, es objeto de actuaciones ajenas o reacciona ante ellas. Corresponde a esquemas explicativos basados en la alienación y la no posesión de uno mismo y de sus actos.
Y el personaje opaco, que no tiene características psicológicas o sociológicas demasiado afirmadas, es un cuerpo, una voz incolora, un rostro inexpresivo y unos gestos inescrutables. Es una silueta, un fantasma, un símbolo, actúa poco, incluso nada, y pasa de un estado a otro sin que se subrayen relaciones de causa-efecto que motiven cambios o ausencia de cambios.

 

4.3 La construcción de personajes

 

De acuerdo con el Diccionario de la lengua de la Real Academia Española, construir significa fabricar, edificar, crear una obra nueva, y en el caso del cine la construcción de personajes consiste en crear el perfil de un ser imaginario que será vehículo de acciones dentro de una historia; crear un perfil que comprenda características tanto físicas, como psicológicas, socioeconómicas y morales.
Baiz Quevedo señala que los personajes se construyen imitando al ser humano, más no copiando perfiles idénticos de personas reales, se construyen simplificando sus rasgos más representativos, haciendo una síntesis de cualidades tomadas de la realidad, pues el personaje no es la "persona", es mas bien el conjunto de simplificaciones que elaboramos cuando queremos comprender a un ser humano. Y en ese sentido también apunta que la construcción del personaje debe combinar una visión “fenomenológica” que vea al personaje como una suerte de instancia de la “persona”, con una visión formalista que considere al personaje en su pura funcionalidad dramática y que distinga los elementos funcionales, que son útiles para la historia, de los rasgos puramente decorativos, que sirven para darle credibilidad “humana” a los personajes.
Por su parte, Córdoba (2008) propone construir al personaje señala que todo personaje dramático, más que por sus virtudes o cualidades, puede ser construido a partir de alguna carencia constitutiva, pues las cualidades son necesarias, pero lo que hace actuar al personaje es lo que no tiene y desea tener; que definir un personaje por su carencia permite que el diseño se enfoque en lo que moviliza su acción y su crecimiento en el relato, es decir, la historia sucederá porque el protagonista quiere algo de lo que carece.
Se dice que lo único que no perdona un guión es que un personaje exista por arbitrariedad del autor, pues el personaje debe ser narrativamente significativo y funcional, que la creación del personaje supone, observar en todo momento su forma de actuar, su comportamiento ante acciones de otros personajes, ante obstáculos y en relación al lugar.
Y en ese sentido es recomendable que el escritor tenga siempre bien claro cuál es la necesidad dramática del personaje, qué desea, qué necesita, en que campo de valores se mueve para alcanzar sus objetivos, además de investigar activamente el comportamiento humano (Córdoba, 2008) a través de la observación del vestir, de actitudes, vocabulario y perfiles psicológicos de personas reales, ya que pueden servir de base para que creativamente se puede agregar, quitar o cambiar algunas características, pensar en ellas, lograr nuevas síntesis y darles a esos personajes creados, libertad dentro de la historia.
4.3.1 La biografía del personaje
En torno a la construcción de personajes, Syd Field (2005) señala que una buena herramienta es cualquier cosa que facilite la tarea de crear un personaje, depositando en el escritor la responsabilidad de probar y elegir la que mejor le funcione, y sugiere, como muchos otros autores, la redacción de una biografía como una herramienta básica para la construcción los personajes. Señala que una biografía del personaje sigue la historia de su vida desde su nacimiento hasta el momento en el que empieza su historia y escribirla ayudará al escritor a formar un perfil que funcione como guía al momento de darle vida al personaje a través de la descripción de acciones y que éstas sean lógicas, coherentes con el perfil que se haya descrito.
Es recomendable que la biografía se escriba en tercera persona y destaque las características particulares de su vida que expliquen lógicamente porqué el personaje es como es en términos de punto de vista y actitud, así como por qué busca lo que busca, que se definan las relaciones que ha ido estableciendo a lo largo de los años antes del principio de la historia, puesto que dichas relaciones influirán en las acciones del personaje a lo largo del guión y pueden proporcionar eventos que puedan utilizarse como flash backs o en diálogos para revelar al personaje.
Syd Field (2005) propone que se definan los aspectos profesional, personal y privado del personaje, respondiendo para la dimensión profesional cómo son las relaciones con su jefe, cree que se aprovechan de él, qué le pagan poco, se siente o no realizado con su puesto de trabajo, cuánto tiempo lleva trabajando el personaje en su actual empleo, por qué desempeña el tipo de trabajo que tiene, cómo son sus relaciones con sus compañeros de trabajo, cómo empezó su carrera.
Para definir la dimensión personal, responder si el personaje es soltero, casado, viudo, divorciado o separado, si está casado aclarar cuánto tiempo hace y con quien, cómo se conocieron, es un buen matrimonio, un matrimonio que agoniza, qué diferencias lo separan de su pareja, en qué coinciden. Y finalmente para definir la dimensión privada, es necesario responder qué hace el personaje cuando está a solas, qué aficiones o intereses tiene, cómo le gusta pasar su tiempo libre, qué pasatiempos prefiere y por qué.
Por su parte, Córdoba (2008) propone que el escritor utilice como guía un cuestionario confeccionado por Marcel Proust, y lo responda como si fuera el personaje quien lo responde, esperando que todas las respuestas se integren lógicamente, que tengan coherencia como un todo, pues deberán estar describiendo un perfil particular. Las preguntas a responder son las siguientes:

1. ¿Cuál es el colmo de la infelicidad?
2. ¿Dónde te gustaría vivir?
3. ¿A qué le tenés miedo?
4. ¿Cuál es tu ideal de felicidad terrenal?
5. ¿Qué cosas perdonás?
6. ¿Qué cosas odiás?
7. ¿Cuáles son tus héroes favoritos?
8. ¿Cuál es tu personaje histórico favorito?
9. ¿Cuáles son tus heroínas de ficción favoritas?
10. ¿Cuáles son tus heroínas reales favoritas?
11. ¿Cuál es tu pintor o músico favorito?
12. ¿Qué cualidad preferís en alguien para que sea tu pareja?
13. ¿Cuál es la virtud favorita que ves en los demás?
14. ¿Cuál es tu ocupación favorita?
15. ¿Quién te hubiera gustado ser?
16. ¿Cuál es el rasgo principal de tu carácter?
17. ¿Qué es lo que más apreciás de tus amigos?
18. ¿Cuál es tu defecto principal?
19. ¿Cuál es tu sueño máximo?
20. ¿Cuál sería tu mayor desdicha?
21. ¿Cuál es tu color preferido?
22. ¿Cuál es tu flor preferida?
23. ¿Cuál es tu pájaro preferido?
24. ¿Cuál es tu escritor preferido?
25. ¿Cuáles son tus dos nombres favoritos?
26. ¿Qué guerra fue la que más te llamó la atención?
27. ¿Qué don de la naturaleza te gustaría poseer?
28. ¿Cómo te gustaría morir?
29. ¿Cuál es tu lema?
Finalmente, es importante que el escritor tenga siempre presente que sin importar el tipo de película que se esté escribiendo, cuando entienda a la perfección a sus personajes y a su historia, estará en posibilidad de crear un guión dramáticamente sólido y coherente, que como señala Syd Field (2005) cuando cree a sus personajes tiene que llegar a conocerlos como la palma de su mano, saber cuáles son sus esperanzas, sueños y temores, lo que les gusta y lo que no les gusta, sus antecedentes y peculiaridades.

4.3.2 Construcción del protagonista
Habiendo escrito la biografía del personaje, el siguiente paso es darle forma dentro del guión, hacerlo que cobre vida de acuerdo a los parámetros que se establecieron en la biografía y para ello, se recomienda hacer una investigación observando como actúan en la vida real personas de características similares a las del personaje que se está creando; pasar un poco de tiempo con esas personas, observarlas y escucharlas para acceder a información de primera mano que pueda retomarse como referente para construir con mayor realismo al personaje.
También es recomendable que se revisen en otros relatos, ya sean cinematográficos, televisivos o de la literatura, personajes similares al que se está construyendo, para valorar qué de lo que se ha hecho se puede recuperar y qué es necesario evitar, lo cual es muy importante si no se quiere que el personaje resulte siendo una copia de alguno creado anteriormente.
Y en torno a la investigación en vivo, con personas reales que asemejen a los personajes en construcción, Syd Field (2005) señala que es especialmente importante poner especial énfasis en la forma en la que hablen y sugiere utilizar una grabadora para grabar conversaciones, luego escucharlas y transcribirlas para descubrir los patrones que encierren y utilizarlos como base para brindarle mayor realismo a los diálogos de los personajes, pues recordemos, el diálogo hace avanzar la historia y comunica hechos al lector-espectador, pero también revela al personaje.
Aunque también alerta del peligro que supone concentrarse demasiado en el diálogo, pues es la narrativa cinematográfica es audiovisual y por lo tanto, es necesario que los personajes también sen revelados a través de la imagen, que la historia se vea, que se cuente con imágenes, que el guión muestre a los personajes haciendo cosas y tratar de que sea a través de sus acciones y reacciones que el lector-espectador comprenda qué es lo que el personaje siente, quiere y necesita. Y para construirlo visualmente es necesario describirlo físicamente, así como describir sus hábitos y preferencias,  describir los detalles de su conducta y de sus características fisiológicas que revelen su personalidad; como sugiere Sid Field (2005) “puede usted describir brevemente a su personaje (rechoncho, fuma un cigarrillo tras otro, de cuarenta y tantos años); describir la casa (grande y ostentosa); el coche (un modelo reciente y lujoso) o el atuendo (elegante) de su personaje.”
Una vez que se ha hecho la investigación pertinente hay que estructurar todas las notas generadas y plantearse cómo se puede obtener un equilibrio entre el diálogo y la dinámica visual del personaje para que sea más interesante y más efectivo narrativamente. Es necesario redactar un texto en una extensión de entre media página y una página entera, donde se describan las características del personaje en términos de diálogo y de dinámica visual.

Referencias
Baiz Quevedo, Frank. Claves para la escritura de un buen guión: breve manual de escritura del guión. Recuperado  en Agosto, 18 de 2011, de: www.escritordeoficio.com/textos/claves_guion.pdf
Córdoba, Elbio. (2008) Taller de guión para cine y televisión. Recuperado  en Agosto, 10 de 2011, de: http://libromanual.blogspot.com/2009/12/taller-de-guion-para-cine-y-television.html
Munroe, Roberta Marie. (2009) How not to make a short film. Hyperion.
Last modified: Friday, 30 March 2012, 8:05 PM