U1 El Guión Cinematográfico U1

1.1 Qué es y para qué sirve un guión

El guión es el principio de toda aventura cinematográfica, es un instrumento de trabajo para la producción, es un libro escrito para ser transformado en imágenes y sonidos, es una descripción detallada de las acciones que tendrán lugar en la película que va a ser realizada. El guión, también llamado guión literario, es una descripción ordenada dramáticamente de las acciones de los personajes y los lugares donde ocurren; como señalan Pascal Bonitzer y Jean Claude Carrière en su libro Práctica del guión cinematográfico, “no es la última fase de una aventura literaria, sino la primera fase de una película”.

Como instrumento de la producción, el guión se escribe para que cada una de las personas que participarán en la transformación de las palabras en imágenes y sonidos comprendan qué es lo que la historia demanda de ellas; el guión es una herramienta imprescindible durante todas las etapas de producción de una película, incluida la postproducción pues, “una vez que ese guión ha sido filmado, el material va a manos del editor, quien tendrá que recurrir constantemente al guión.” (Turrent, 2007)

 

Y como resultado de ser herramienta de un proceso colectivo de trabajo complejo, el guión es un texto que puede transformarse a lo largo del proceso de producción y adquiere su forma última, una vez que la película que describe está terminada. Ahora bien, partiendo de que el guión es un boceto de lo que será la película en pantalla y no la película misma, de que es un instrumento de la producción cinematográfica y no una obra terminada para ser leída, resulta importantísimo que el guionista conozca y sepa utilizar el lenguaje cinematográfico para narrar su historia.

 

En ese sentido, Armando Casas (2007) señala que un guionista tiene que saber redactar con gran precisión y pulcritud, pero debe dominar más el conocimiento del lenguaje cinematográfico que de los elementos literarios; así como  Pascal Bonitzer y Jean Claude Carrière, afirman que un guionista es mucho más un cineasta que un escritor, argumentando que al ser el guión cinematográfico la primera forma de una película, éste debe imaginarse, verse, oírse, componerse y por consiguiente escribirse como una película.

Pero ¿Qué significa “escribirse como una película”? Bien, el cine se escribe para ser visto, para ser escuchado y no para ser imaginado individualmente por un lector, por ello escribir para cine significa despojar a la escritura de metáforas y figuras literarias, para describir a personajes haciendo cosas que físicamente podamos ver, describir acciones que evoquen imágenes, describir lo que veremos y escucharemos a la hora de estar sentados en nuestra butaca frente a la pantalla.

Escribir para cine significa contar una historia describiendo una sucesión lógica de acciones y reacciones, contar una historia por medio de saltos causales entre una imagen y otra. Como sugiere el director y guionista norteamericano David Mamet, escribir para cine significa hacer uso de la lógica sobre la que se construyen muchos documentales de naturaleza, es decir, yuxtaponiendo tomas sin relación entre sí, para darle al espectador la idea que el cineasta quiere transmitir.

En ese sentido, Mamet propone en su libro Dirigir Cine, reflexionar en torno a cómo puede construirse una idea determinada yuxtaponiendo dos acciones-tomas, que no tienen nada que ver entre sí y que pudieron haber sido filmadas con diferencia de horas o años, y de kilómetros. Propone pensar en un documental donde vemos “Unos pájaros picotean unas varitas“, seguido de “Un cervatillo alza la testa”, construyendo la idea: “Estado de alerta ante el peligro”; aunque en realidad, las tomas como indicamos anteriormente, no tienen que ver entre sí, y por supuesto no son el registro de cómo reaccionó el ciervo ante los pájaros.

Con respecto a la precisión de las descripciones que demanda un guión David Martín del Campo en su ensayo Diálogos y Circunstancia, apunta que en un guión no deben existir frases como: “Alfredo llega a su estudio y entra en crisis”, pues es demasiado amplia la variedad de interpretaciones dramáticas que pueden darse al concepto “entrar en crisis”; por lo cual, debe definirse con precisión qué tipo de crisis sufre el personaje y ofrecer una descripción detallada de las acciones concretas que construyan esa idea. Y propone también pensar en la posibilidad de que el guionista decide que Alfredo es un pintor en crisis destructiva, con lo cual, la frase “Alfredo llega a su estudio y entra en crisis”, debería transformarse en: “Alfredo entra en su estudio, saca una botella de aguardiente del trinchador, apura un trago a pico. Va hasta la pintura inconclusa. La contempla en silencio, hace una mueca de fastidio y suelta de pronto una carcajada. Quiebra la botella contra el piso y arremete con el mango astillado de cristal sobre el lienzo a medio terminar. Destruye la tela”. (Del Campo, 2007)
Por su parte, Armando Casas señala que es una práctica común que algunos guionistas escriban frases como: “Llega la tía de Juan y lo regaña” y se pregunta: cómo sabemos que es su tía, pues a menos que Juan dijera “No me regañes, tía”, en pantalla sólo veremos a una mujer que regaña a Juan; si es que sabemos que así se llama la persona a la que regaña la mujer. Además, si vemos a una mujer que regaña a un joven podemos suponer que se trata de una madre y su hijo, y no de una tía y su sobrino; por lo cual es importante que el guión describa lo que durante la producción se pueda filmar y evitar descripciones como “Llega la Tia de Juan y lo regaña”, que crean la ilusión de que algo ya está resuleto porque nos acostumbramos a verlo escrito. (Casas, 2007)

Finalmente, es de gran trascendencia que el escritor cinematográfico tenga siempre presente que el guión cinematográfico es una herramienta de la producción que debe estar escrito siempre en un tiempo verbal presente, que debe describir con precisión todo aquello que podamos ver y oír, describir acciones concretas que yuxtapuestas construyan ideas complejas, describir acciones y reacciones que ordenadas dramáticamente hagan avanzar la historia de principio a fin.


lib1

1.2 El guión de cortometraje
Es incuestionable que, independientemente de su tema, de su estilo o de su género, un cortometraje es una película de corta duración; pero resulta imposible llegar a una postura internacionalmente aceptada acerca de qué tan corta debe ser una película para ser considerada un cortometraje. Y haciendo una revisión de los requisitos para inscribir cortometrajes y proyectos de cortometraje a concurso en festivales internacionales, nos encontramos con que el límite de tiempo permitido de los cortometrajes puede variar desde los 10 o 15 minutos hasta los 60 minutos de duración. Por ejemplo, para admitir cortometrajes a competencia el Festival Internacional de Cine de Cannes pone como requisito que no excedan los 15 minutos, The Academy of Motion Picture Arts and Sciences (AMPAS) pone como requisito que no excedan los 40 minutos para competir por el Oscar y la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas pone como requisito que no excedan los 60 minutos para competir por el Ariel.

 

Otros ejemplos son el Festival de Cortometraje de Oberhausen, que pone como requisito para su competencia internacional que los cortometrajes no excedan de 35 minutos, el Festival Internacional de Cine Expresión en Corto de Guanajuato, México y el Festival Chileno Internacional del Cortometraje de Santiago, que ponen como requisito que no excedan los 30 minutos; el Festival Internacional de Cine Independiente de Mar del Plata, Argentina, así como el Festival Fotogramas en Corto: Festival de Cortometrajes, organizado por la revista española Fotogramas, que ponen como requisito que no excedan de 20 minutos de duración.

 

Ahora bien, dejando de lado definir con precisión que tanto tiempo puede durar un cortometraje, en lo que la mayoría de los cineastas coinciden, es en el hecho de que el guión de cortometraje es un guión para un cine de síntesis absoluta, y por lo tanto en el guión de cortometraje los detalles superfluos no tienen cabida. Y en ese sentido, Matthias Brütsch, citado por Annemarie Meier (2010), considera a la reducción como principio narrativo y estético que caracteriza a la mayoría de cortometrajes de una duración máxima de alrededor de diez minutos, e identifica los siguientes elementos como claves de la reducción:

 

·      Reducción a un mínimo de personajes y locaciones
·      Reducción a un mínimo de tiempo para despertar la curiosidad del espectador y crear suspenso
·      Giros argumentales repentinos
·      Progresión dramática rápida

 

Con respecto a la secuencia y a la progresión dramática, Brütsch señala que en un relato audiovisual breve, el movimiento tiende hacia el efecto final con un desenlace sorpresivo, es decir, que un cortometraje se construye en muchos casos a partir del desenlace. Y con respecto a la anécdota, los personajes, el desarrollo del conflicto y la construcción del suspenso que caracteriza un guión de cortometraje Annemarie Meier (2010), señala que “En el corto todos los medios utilizados tienden a la reducción e intensificación del impacto sobre la emoción del espectador” y por lo tanto, en el guión de cortometraje:

·      Los personajes son tipificados.
·      Crean empatía inmediata -o, por lo menos, curiosidad- en el espectador
·      Se muestran en situaciones concretas, sin estudio psicológico
·      Sin contextualización previa (por lo que atrapan con más facilidad)
·      Permiten una interpretación universal
·      Invitan a que el espectador se proyecte en ellos

 

En el guión de cortometraje sólo cabe lo que es absolutamente necesario desde el punto de vista dramático, pues (Meier, 2010) construye fragmentos de vida significativos a partir de la síntesis y toma como situación dramática recurrente la interrupción de la rutina diaria, es decir, la alteración de lo normal para crear irritación en los personajes y llevarlos a situaciones absurdas.
Por otra parte, justamente la reducida extensión del cortometraje, hacen de este formato el ideal para iniciarse en la escritura cinematográfica, pues el oficio de escribir guiones se aprende con base en el hacer y es más factible escribir muchos guiones de cortometraje, que muchos de largometraje, además de que por su extensión  es más sencillo analizar un guión de corto que uno de largometraje.

 

lib2

1.3 El formato del guión
Comúnmente es mucho mayor la cantidad de guiones que llegan al escritorio de un productor que la de guiones que llegan a ser producidos y el formato con el que un guión sea presentado puede ser la primera razón por la cual sea desechado; pues un productor experimentado puede asumir con facilidad que si el escritor no formatea su texto según el estándar de la industria, es un novato que no sabe lo que hace y no valdrá la pena el esfuerzo de leerlo. Por otra parte, formatear un guión según los estándares de la industria permitirá calcular con cierta precisión que tan larga sería la película que tu guión propone, pues una página de guión escrita según las normas corresponde aproximadamente a un minuto de película en pantalla.

Con respecto al formato, es pertinente tomar en cuenta que detalles como el tamaño de los márgenes de un guión puede variar ligeramente de un país a otro, por lo cual es conveniente que antes de someter un guión a consideración de un productor o a un concurso, se verifiquen, de ser posible, las especificaciones de formato requeridas. Como guía general, a continuación se presenta la descripción de un formato estándar utilizando una hoja tamaño carta (de 21.59cm por 27.94cm).

La portada, así como el guión, deberán estar libres de imágenes, de ilustraciones; pues ponerlas sería una señal de que el autor es un amateur. Lo primero que el lector debe ver es una hoja con el título del guión, el nombre del autor y la información de contacto. El título deberá aparecer centrado en la línea 25, entrecomillado y con mayúsculas. Debajo deberá haber cuatro renglones en blanco y al quinto deberá aparecer, también centrado el texto “Escrito por”. Debajo se pone un renglón en blanco y luego se escribe el nombre del autor, que deberá estar centrado en la línea 32. La información de contacto deberá aparecer en el margen izquierdo, estando su última línea a 2.5 centímetros del borde de la hoja.

Aquí encontrarás un ejemplo.

Además de respetar las convenciones relativas a los márgenes debemos poner atención en cuidar los siguientes aspectos, empezando por el número de las páginas, que deberá estar escrito en el borde superior derecho, seguido de un punto (1. Por ejemplo) y deberá haber doble espacio entre el renglón del número y el cuerpo del guión.

La primera página deberá abrir con la indicación “FADE IN” (fundido) y en la última página, después de la última escena, deberá escribirse centrado “Fin”, seguido de “FADE OUT”. Y el encabezado de cada escena deberá indicar dónde y cuándo se desarrolla la acción, escrito con mayúsculas y en negritas: INT/EXT (interior/exterior, seguido del nombre del lugar) y de tiempo DÍA/NOCHE.

Después de un doble espacio, escribiendo con mayúsculas y minúsculas, se describen las acciones de los personajes y los espacios donde estas tienen lugar. El nombre del personaje se escribe con mayúsculas y los diálogos con mayúsculas y minúsculas. De ser necesarias acotaciones en torno a las actitudes de los personajes, se escribirán un renglón abajo del nombre del personaje entre paréntesis. Y las transiciones, indicarán la forma en que se pasará de una escena a otra, utilizando las siguientes expresiones: CORTE A, FADE IN, FADE TO o FADE OUT.

Entre los recursos didácticos disponibles en esta unidad se encuentra un ejemplo del formato de guión, así como una serie de alternativas de software diseñado para la escritura de guiones cinematográficos, de pago y gratuitos.


lib3
1.4 El guión como herramienta de la producción
Como se mencionó anteriormente, el guión es un instrumento que describe lo que se verá y oirá en una película, es la guía que utilizan los profesionales que intervienen en la transformación de las palabras en imágenes y sonidos articulados por medio del montaje en una película. Y al respecto es pertinente señalar que el guión no existía durante los primeros años del cine con el aspecto que lo conocemos, que fueron las necesidades de optimizar los recursos económicos disponibles para la producción, en el marco de la producción cinematográfica industrial, así como los avances tecnológicos los que determinaron la forma estándar del guión cinematográfico.

El formato de guión (Casas, 2007) con sus divisiones por secuencia, sus encabezados con la indicación de interior o exterior y de día o noche, la diferenciación de márgenes entre la descripción de acción y los diálogos, la numeración de páginas, surge de una necesidad de producción, del hecho de que está escrito para ser filmado, es decir, para ser desglosado por el productor con el fin de elaborar un plan de trabajo y calcular un presupuesto que permita conocer, con cierta precisión, la viabilidad de una película.

El guión es una herramienta básica para analizar el monto de los costos que representaría su producción, pues a partir de las descripciones que ofrezca en torno al número y tipo de locaciones, de personajes y extras, así como de vestuario y utilería, se puede estimar el número necesario de personal técnico y de días de trabajo requeridos, y con ello calcular el costo aproximado de renta de equipo, de material, de comida en las locaciones y los gastos generales.

Para efectos del trabajo de producción y el análisis detallado del guión que determina el conjunto de elementos necesarios para el rodaje, es indispensable recordar que una secuencia cambia cuando cambia el espacio o el tiempo, es decir, un bloque del relato en el que ocurren ciertos acontecimientos, en un determinado lugar y tiempo. Así mismo, recordar que para ahorrar tiempo y dinero durante el rodaje, se programa que todas las tomas de un guión que pertenezcan a una misma secuencia, es decir, que tengan lugar en un mismo espacio, se filman el mismo día, en lugar de filmarse siguiendo el orden cronológico de la película.

Con respecto a lo anterior, es pertinente poner atención a las marcas del guión en torno a las cuales el productor organiza su trabajo, es decir, las unidades narrativas. Entre las partes en las que puede descomponerse el relato cinematográfico, la unidad mínima es la toma, que es el registro continuo de una situación, sin que medie entre sus planos ningún corte de cámara y sirve como base para la expresión de cualquier contenido y para organizar el tiempo y el espacio de una historia.

La escena, que es una acción determinada que se da en un lugar y un tiempo específico, y puede estar conformada por una o varias tomas unidas entre sí justamente por una relación anecdótica o de lugar; y la secuencia, que es una sucesión de escenas, que aunque pueden tener lugar en diferentes espacios, se encuentran íntimamente ligadas por una relación anecdótica.

Con respecto a la secuencia es importante saber que aunque desde el punto de vista dramático una secuencia se desarrolle en diferentes lugares, el productor la desarticulará de acuerdo a los diferentes espacios donde tenga lugar; como explica Jacoste Quesada (citado por Armando Casas, 2007): “si dos personajes mantienen una discusión que comienza en un restaurante, continúa en un paseo por la calle y termina en un automóvil, desde el punto de vista argumental la secuencia es única, tratándose entonces de una clara secuencia dramática; sin embargo, desde una óptica de producción existen tres secuencias: en el restaurante, en la calle y en el automóvil.

Ahora bien, el escritor cinematográfico debe crear su guión con libertad creativa, pero debe considerar también la viabilidad de producción de lo que escribe, en el contexto del lugar en donde pretende que se filme su obra; debe tener en mente que mientras más locaciones y personajes haya en su guión, mayores serán la complejidad de la producción y su costo.

Por lo anterior, es conveniente planificar creativamente la historia para que en la medida de lo posible las acciones de los personajes puedan recrearse en escenarios reales, en vez de requerir la construcción de decorados en un set, que no haya escenas épicas con miles de extras sino escenas con pocos personajes, que el vestuario y la utilería sean objetos fáciles de conseguir en el guardarropa de una persona común. Y en ese sentido, Ramón Obón (2007) cuenta que Gabriel García Márquez dio una vez una charla en torno al “costo de los adjetivos” en un guión cinematográfico y decía que los costos de producción serán totalmente diferentes si por ejemplo escribimos “fiesta lujosa”, en lugar de una “fiesta modesta”.

Finalmente, es pertinente recordar por un lado que el guión debe ser una herramienta útil para que por ejemplo los actores comprendan lo que los personajes exigen de ellos, los productores y distribuidores analicen las  posibilidades de éxito, el gerente de producción organice los llamados, el sonidista y el director de fotografía diseñen sus estrategias creativas y valoren el equipo que necesitarán en el rodaje. Y por el otro, que el trabajo del guionista llega hasta lo que se conoce como guión literario, es decir, un guión que no tiene indicaciones técnicas de planos, movimientos de cámara o distancia focal; pues si bien debe conocer los elementos que intervienen en la producción y comprender la lógica narrativa del cine, no es labor del escritor dirigir desde el guión. (Casas, 2007)

1.5 Escribir un guión es un proceso
Escribir un guión de cortometraje es ante todo un proceso, pues se construye poco a poco pasando por diferentes etapas en las cuales se va mejorando y completando progresivamente. Escribir un guión implica seguir un método con disciplina y determinación, pues hay que construirlo paso a paso, día a día, cortando y pegando, escribiendo y reescribiendo.

Y la reescritura es de vital importancia necesaria para conseguir que el guión tenga solidez dramática, pues reescribir implica por principio releer, analizar, tener una visión panorámica del todo para identificar lo que no funciona, y entonces hacer los cambios pertinentes para afinar detalles e imprimirle mayor sentido a las acciones y a los diálogos de los personajes, así como a las situaciones en las que se ven inmersos.

En ese sentido, Syd Field (2005) comenta con respecto a su trabajo como escritor cinematográfico: “Mi primer borrador generalmente es alrededor de un 60 por ciento de lo que sé que puede llegar a ser.  Cuando lo reviso por segunda vez, lo mejoro hasta el 75 o el 80 por ciento. En la revisión final me esfuerzo todo lo que puedo; entre un 90 y un 95 por ciento. Algunos días son mejores que otros.”

De forma general, el proceso de creación de un guión de cortometraje que se iniciará en esta unidad consiste en hacer primero el trabajo de preparación, es decir, definir una idea en unas cuantas frases, desarrollarla como un resumen de una página de extensión y finalmente, concentrarse en la definición de las biografías y objetivos de los personajes.

Pensando en que el cortometraje tendrá tres partes correspondientes a un principio, un desarrollo y un desenlace, el siguiente paso es estructurar en un orden progresivo las escenas de cada una de las tres etapas, así como redactar un texto donde se exponga la historia preliminar del protagonista, es decir, lo que le ocurre al protagonista un día, una semana o una hora antes del comienzo de la historia.

Teniendo la historia preliminar es conveniente hacer una revisión y ajustar de ser necesario el orden progresivo que se les dio a las tarjetas, considerando que para cautivar la atención del lector inmediatamente, es necesario que en las dos primeras páginas (de un guión de cortometraje de unas diez páginas), se respondan de quién habla la historia, de qué trata y cuáles son las circunstancias que enmarcan las acciones del protagonista.

Habiendo hecho los ajustes pertinentes se iniciará el proceso de redacción de las tres partes del guión (el principio, el desarrollo y el desenlace), para posteriormente analizarlo, identificar sus fallas y proceder a la realización de ajustes, tantas veces como se considere necesario.

lib4

1.6 Fuentes de inspiración para un guión de cortometraje
Según la el Diccionario de la Lengua de la Real Academia Española, Inspiración es el singular y eficaz estímulo que le hace al artista producir espontáneamente y como sin esfuerzo, es decir, es aquello que percibimos con alguno de nuestros sentidos y detona un proceso mental que lleva a la estructuración de un plan, de una idea general para hacer algo. Y en ese sentido, es necesario iniciar el proceso de creación de un guión de cortometraje buscando una fuente de inspiración e identificando aquellos temas que apasionen de forma personal al escritor, aquellas situaciones que impacten fuertemente en la sensibilidad del escritor.

Teniendo claros esos temas es importante mantener abiertos los sentidos, pues cualquier cosa que perciban puede ser una fuente de inspiración, por ejemplo, una situación que presenciamos al caminar por la calle, alguna conversación o la letra de una canción que sin querer escuchamos, el chiste o la anécdota que alguien nos cuenta o alguna nota informativa en el noticiero o en el periódico. Normalmente las ideas surgen en un instante y si no se anotan, conforme pasa el tiempo se olvidan, por ello, es conveniente utilizar una libreta para anotarlas en el momento en que aparecen.

Otra fuente en la cual se puede encontrar inspiración es leyendo mitos y leyendas, pues como señalan Patricia Cooper y Ken Dancyger en su libro Writing the short film, los mitos y leyendas son historias universales que generación tras generación, han relatado situaciones en las cuales los humanos tienen necesidades y al buscar satisfacerlas entran en conflicto con otros humanos o con sus dioses, además de que al ser originalmente relatos orales, casi siempre tienen una estructura sencilla y se prestan para la visualización, lo cual facilita que se les organice como guión cinematográfico.

Y no se trata de tomar un mito y una leyenda íntegros para transformarlos en un guión, sino de recuperar la esencia de la situación que relatan, es decir, tomar como base las situaciones y los personajes descritos para proponer una historia nueva, en un tiempo y en un lugar diferente, pues finalmente, los dramas humanos son siempre los mismos, sólo van presentando variantes acordes con la época en la cual tienen lugar, como lo han hecho evidente Georges Polti y Christopher Broker, el primero con un libro publicado a finales del siglo XIX en el cual planteaba la existencia de 36 situaciones dramáticas típicas que podían encontrarse como base de todas las novelas y obras de teatro que había analizado, y el segundo, con su libro Los Siete Argumentos Básicos: por qué contamos historias.


Referencias
Bonitzer, Pascal y Carrière, Jean Claude. (1998) Práctica del guión cinematográfico. Paidós.
Casas, Armando. (2007) “Guión: escritura para la producción”, en: Guión Cinematográfico, Cuadernos de Estudios Cinematográficos. UNAM.
Córdoba, Elbio. (2008) Taller de guión para cine y televisión. Recuperado  en Agosto, 10 de 2011, de: http://libromanual.blogspot.com/2009/12/taller-de-guion-para-cine-y-television.html
Cooper, Patricia y Dancyger, Ken. (2005) Writing the shot film. Focal Press.
Del Campo, David Martín. (2007) “Diálogos y Circunstancia”, en: Guión Cinematográfico, Cuadernos de Estudios Cinematográficos. UNAM.
Field, Syd. (2005) El manual del guionista. Plot.
Obón, Ramón. (2007) “El guión cinematográfico: proceso de creación de un escritor”, en: Guión Cinematográfico, Cuadernos de Estudios Cinematográficos. UNAM.
Pérez Turrent, Tomás. (2007) “El guión no es un género literario”, en: Guión Cinematográfico, Cuadernos de Estudios Cinematográficos. UNAM.
Mamet, David. (1997) Dirigir Cine. El milagro/IMCINE.
Meier, Annemarie. (2010) Cine y spot publicitario. El ojo que piensa. Revista de cine iberoamericano. Número 1,  enero-junio 2010.  Recuperado  en Agosto, 10 de 2011, de: http://www.elojoquepiensa.net/index.php/numeros-anteriores/114
Last modified: Saturday, 30 June 2012, 11:30 AM